Hamlet y Horacio en el cementerio Ofelia enloquece y muere. Durante el entierro, Hamlet y Horacio pasean por el cementerio. Un sepulturero les muestra un cráneo desenterrado: es Yorick, un bufón con el que solía jugar de pequeño. Lo cual les conduce a reflexionar sobre la muerte.
Inspirado en: HAMLET, William Shakespeare |
¿Qué momento de la historia
elige Delacroix?
Hamlet, príncipe de Dinamarca, oye cómo el fantasma de su padre pide venganza por la traición de su hermano Claudio, que después de asesinarlo se ha quedado con el trono.
Para no levantar sospecha, Hamlet finge estar loco por el amor de Ofelia. Prepara la venganza, pero por error mata a Polonio, padre de Ofelia.
Ofelia enloquece y muere. Durante el entierro, Hamlet y Horacio pasean por el cementerio. Un sepulturero les muestra un cráneo desenterrado: es Yorick, un bufón con el que solía jugar de pequeño. Lo cual les conduce a reflexionar sobre la muerte.
Laertes (hermano de Ofelia) y Hamlet luchan con espadas envenenadas, combate en el que también muere el traidor Claudio. Antes de morir, Hamlet pide a su amigo Horacio que cuente la verdad al nuevo rey Fortinbrás.
1.er ENTERRADOR.— [...] He aquí una calavera que ha estado enterrada veintitrés años.
HAMLET.— ¿De quién era? [...]
1.er ENTERRADOR.— Esta calavera, señor, es la de Yorick, el bufón del rey.
HAMLET. (Toma la calavera).— ¿Ésta?
1.er ENTERRADOR.— Esa misma.
HAMLET.— ¡Ay, pobre Yorick! Yo lo conocí, Horacio...
Era un hombre sumamente gracioso y de la más fecunda imaginación. Me acuerdo que siendo yo niño me llevó miles de veces sobre sus hombros. ¡Y ahora su vista me llena de horror! Y mi pecho se agita. Aquí estuvieron aquellos labios que yo besé muchas veces. ¿Dónde están ahora tus burlas, tus brincos, tus canciones, y aquellos chistes brillantes que animaban la mesa con alegre estrépito? ¿No te burlas ahora de tu propia sonrisa? ¿Se te han caído completamente los músculos? Entra en el tocador de alguna dama y dile que, por más que se ponga una gruesa capa de pintura en el rostro, llegará a tener esta apariencia. [...]
(Hamlet, acto 5, 1ª escena) |
Boceto de la muerte de Sardanápalo
Inspirado en: SARDANÁPALO, Lord Byron
Cuando Sardanápalo intuyó la derrota inminente, decidió suicidarse con todas sus mujeres y sus caballos e incendiar su palacio y la ciudad, para evitar que el enemigo se apropiase de sus bienes. |
Seguramente Delacroix se fijó en esta historia a partir del poema de Lord Byron Sardanápalo, que se inspira en la leyenda del rey Asurbanipal (o Sardanápalo), ya difundida por Diodoro de Sicilia en el siglo I a. C. en su Biblioteca histórica.
Para no caer preso del enemigo, hizo instalar en su palacio una gigantesca hoguera en la cual puso su oro, su plata y todas sus posesiones de monarca; se encerró con sus mujeres [...] en un espacio habilitado en medio de la hoguera, dejándose así quemar con su gente y su palacio.
(Sardanápalo) |
Selim y Zuleica (La novia de Abidos)
Inspirado en: LA NOVIA DE ABIDOS, Lord Byron
Selim y Zuleica se encuentran en secreto en una cueva cerca del mar y él le explica a la princesa que en realidad son primos, y que Giaffir mató a su padre para usurparle el trono. La pareja es descubierta por los espías del pachá y Selim muere de un disparo. |
Zuleika, callada e inmóvil,
se quedó como la estatua del desasosiego cuando, su última esperanza perdida para siempre,
la madre se convirtió en piedra;
todo en la doncella que el ojo podía ver
era una Níobe más joven.
Pero antes de que sus labios, o incluso sus ojos, pudieran dar una respuesta, más allá de la verja del jardín, a lo lejos, brilló una antorcha llameante.
Otra, y otra, y otra más.
"¡Oh!, no más, aún ahora mi más que hermano!"
A lo lejos, a lo ancho, por todos los matorrales las temibles luces brillan enrojecidas; y no están solas, porque cada mano derecha está preparada con una tea desnuda.
Se separan, se buscan, regresan y giran
con la antorcha escrutadora, acero reluciente; y por último, blandiendo su sable, el implacable Giaffir vocifera furioso: y ahora casi tocan la cueva –
¡Oh! será esa gruta la tumba de Selim?
(La novia de Abidos, XXII) |
El rapto de Rebeca

Inspirado en: IVANHOE, Walter Scott
Rebeca es raptada por el caballero Bois-Guilbert, pero Ivanhoe logrará salvarla. |
Mientras tanto aumentaba el fuego y empezaron a notarse sus efectos en la habitación donde Ivanhoe era vigilado y atendido por la judía Rebeca. El fragor de la batalla lo había despertado [...], los remolinos de humo entraban en la celda y los gritos pidiendo agua que se oían incluso por encima del estrépito de la batalla [...].
—El castillo arde —dijo Rebeca—. ¡Arde! ¿Qué podemos hacer para salvarnos?
—Huid, Rebeca, y salvaos —dijo Ivanhoe—, porque a mí nadie puede ayudarme.
—No huiré —contestó Rebeca—. Nos salvaremos o moriremos juntos. [...]
En ese momento se abrió la puerta y se presentó el templario, una figura espantosa, con su arnés dorado destrozado y lleno de sangre y con el penacho medio arrancado y medio quemado.
—Os he encontrado —dijo a Rebeca—, ahora veréis como pienso cumplir mi promesa de compartir con vos riqueza y votos. [...] ¡levantaos y seguidme!
(Ivanhoe, capítulo 31) |
Esbozo para El asesinato del obispo de Lieja

Inspirado en: QUENTIN DURWARD, Walter Scott
El rey de Escocia, Luis XI, envía a su aliado Guillermo De la Marck al castillo del obispo de Lieja para asesinarlo, acusado de colaborar con su rival Carlos el Temerario, duque de Borgoña. |
¿Qué momento de la historia
elige Delacroix?
El rey de Escocia, Luis XI, envía a su aliado Guillermo De la Marck al castillo del obispo de Lieja para asesinarlo, acusado de colaborar con su rival Carlos el Temerario, duque de Borgoña.
El duque de Borgoña encierra en prisión a Luís, pero Quentin Duward, arquero fiel al rey escocés, consigue dejarlo en libertad.
Isabel de Croye parte de viaje para casarse con La Marck obligada por Carlos, pero Quentin, que la acompaña en el trayecto, se enamora de ella y finalmente se casan. […]
La escena que siguió fue corta y brutal. Cuando el infeliz obispo fue traído ante el banquillo del salvaje caudillo, aunque en su vida anterior se había distinguido por su temperamento bondadoso y asequible, mostró en este trance apurado un sentimiento de dignidad y de nobleza de sangre que concordaba bien con la alta estirpe de que descendía. Su mirada no denotaba abatimiento; su porte, cuando las manos brutales que le habían conducido le soltaron, era noble y, al mismo tiempo, resignado, algo entre el porte de un noble feudal y de un mártir cristiano; y tanto le impresionó al mismo De la Marck la firme presencia de su prisionero y el recuerdo de los antiguos beneficios que de él había recibido, que parecía irresoluto: bajó la mirada, y solo fue después de vaciar una gran copa de vino cuando, adoptando su característica insolencia de modales y mirada, se dirigió así al infortunado cautivo.
—Luis de Borbón —dijo el feroz soldado, respirando fuerte, cerrando los puños, apretando los dientes y empleando los demás recursos mecánicos para suscitar y sostener su ferocidad nativa de carácter—: busqué tu amistad y rechazaste la mía. ¿Qué no darías ahora por que así no hubiese sido? Nikkel, prepárate.
El carnicero se puso de pie, cogió su herramienta y, deslizándose por detrás del sitial de De la Marck, lo mantuvo levantado con su brazo desnudo y musculoso […].
(Quentin Durward, capítulo XXII) |
Rugiero liberando a Angélica (o San Jorge y el dragón)

Inspirado en: ORLANDO FURIOSO, Ludovico Ariosto
Angélica es raptada por los habitantes de la isla de Ebuda y atada a una roca junto al mar. Rugiero ve a la dama y mata al monstruo marino que está a punto de devorarla. |
Por allí sobre el mar el corcel mueve,
aquel que la menor Bretaña lava;
y vio al pasar, mirando el agua airada,
a Angélica a la piedra encadenada.
[...]
Se vio entonces la orca desmedida.
con medio cuerpo hundido y medio fuera.
Como suele la nave ser movida
del viento cuando a puerto se acelera,
así la bestia horrenda a su comida
se acerca; y de allí a poco se la espera.
A Angélica un pavor inmenso hiela,
y en vano el buen Rogelio la consuela.
101 La lanza él de arriba a abajo mece,
no enristra, y de este modo la golpea;
No sé a qué se parezca el feo pece,
que una gran masa en convulsión no sea.
Sólo animal en la testuz parece,
que por los dientes jabalí se vea.
La punza entre los ojos y en la cara,
mas cual si hierro o pedernal tocara.
[…]
104 Rogelio así con lanza y con espada
no al monstruo por los dientes acomete,
mas por el lomo y cola hace bajada
y en la cerviz la aguda lanza mete.
(Orlando Furioso, canto 10)
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El naufragio de Don Juan
 Inspirado en: DON JUAN, Lord Byron Durante el viaje el barco naufraga. Cuando ya no les quedan víveres deciden comerse a uno de sus compañeros. Don Juan será el único supervivente. |
[...] Todo acabado,
agua, vino y comida, era evidente
la vehemencia de sus impulsos antropófagos
por más que velados en sus voraces miradas.
74
[...] compartieron aquel día
algunas gorras de cuero y suelas de zapato
y luego se quedaron patéticamente mirando
sin poder elegir a nadie para el sacrificio.
Pero al fin decidieron preparar y hacerlo a suertes
con un material que hubiera sorprendido a las Musas:
en defecto de papel y a falta de nada mejor,
arrebataron por fuerza a Juan la carta de Julia.
75
Hechas las suertes, marcadas, mezcladas y removidas
en un horror silente, su distribución mitigó
hasta aquel hambre salvaje que exigía,
como el buitre de Prometeo, esta profanación.
Nadie en particular lo había urdido o planeado.
Era la naturaleza la que propiciaba esta decisión
que no permitiría la neutralidad a nadie,
y la suerte correspondió al infortunado tutor de Juan,
[...].
(Don Juan, cantos 73, 74 y 75)
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Inspirarse
en la
literatura
Delacroix fue un lector voraz y muy a menudo pintó sus historias favoritas. Ya sean de autores contemporáneos como Lord Byron o Walter Scott, o más antiguos (Shakespeare, Dante, Goethe...), todas ellas son relatos intensos con personajes valientes con grandes retos que resolver.
El pintor pone sobre la tela temas que le emocionan y que están en consonancia con el espíritu romántico de su época: el héroe solitario o el amor apasionado, en tiempos lejanos o escenarios exóticos... algo muy distinto de la vida cotidiana del París del siglo XIX.
Mirad estas obras (que encontraréis también en la exposición) inspiradas en creaciones literarias. Intentad descubrir qué momento de la historia ha escogido Delacroix para su pintura… ¿Qué os parece: será el más tranquilo y rutinario, o el más emocionante? |
¿Qué momento
de la historia
escoge Delacroix?
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